Andar los claroscuros de la capital (V parte). Luces y sombras entre las esencias de la capital

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La Habana fue elegida entre las 7 Ciudades Maravillas del Mundo. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate.

Los asuntos constructivos han mantenido en jaque a dirigentes de la provincia

 

La Habana es un reto muy grande. La mirada de sus habitantes suele ser mucho más crítica. El deterioro de su infraestructura provoca una alta tensión, bajo la lupa en la que siempre se ubica al rostro del país. Además, aquí se entrelazan intereses, tanto estratégicos como tácticos, de los organismos provinciales y nacionales.

Los asuntos constructivos han mantenido en jaque a dirigentes de la provincia. No es para menos, dada la magnitud de las obras de la salud, como las desarrolladas en los hospitales Calixto García, Miguel Enríquez y Juan Manuel Márquez; o la tarea de edificar más de dos mil viviendas anuales, para ir erradicando la cifra de albergados en las comunidades de tránsito, por solo citar dos ejemplos.

Las olas salpican los pies de Isabel en el malecón. El viento retoza con su pelo mientras una idea fija da vueltas y más vueltas en su cabeza: qué sucederá con el edificio donde habita. Por el paso del tiempo, la proximidad al mar, y el ausente mantenimiento, el inmueble sobrevive en una “estática milagrosa”.

A punto de colapsar están los maderos que sostienen la entrada. Y ni hablar de los pisos hundidos, escaleras peligrosas, o los balcones que largan pedazos. La incertidumbre sufrida por el deterioro de la vivienda no solo afecta a esta capitalina. Más de tres mil núcleos familiares viven en edificaciones apuntaladas y en peligro de derrumbe. Según datos del último censo de población y vivienda, en la provincia más de 40 mil domicilios están evaluados con problemas serios, y de estos el 70 por ciento requiere demolición total o parcial.

A ello se suma la precaria situación habitacional en más de 10 mil ciudadelas y cuarterías, la existencia de 109 comunidades de tránsito donde se albergan tres mil 285 núcleos familiares que han perdido su casa o temen un desplome, así como las 20 mil 644 viviendas en barrios insalubres y lugares precarios.

No es casual que a Joaquín Calero, secretario del Consejo de la Administración Provincial (CAP), llegaran en un segundo orden de importancia los planteamientos de la población relacionados con el sistema de la vivienda. Destacan las inquietudes sobre la reparación integral de edificios altos. El plan del pasado año de 309 rehabilitaciones parciales, no se pudo cumplir.

La cuestión de fondo es qué priorizar con los recursos financieros: los mantenimientos o la construcción de viviendas. Con vasta experiencia como delegado del Poder Popular en el municipio de Marianao, Luis José Muñoz Quian aboga por ambas cosas. Pero advierte: “Si ponemos toda la plata a lo nuevo y olvidamos reparar el fondo habitacional existente, cuando se derrumben los inmuebles entonces tendremos que buscar más albergues y casas para esas personas. Si se ataja a tiempo el deterioro, no alcanza ese punto crítico y el costo económico y social es menor”.

Similar criterio comparte Michel Milán Reyes, vicepresidente del CAP. Pero agrega que no se trata solo de financiamiento, sino de la capacidad constructiva. “Por eso, para edificar nuevas obras han venido hasta La Habana brigadas de ocho provincias. Porque el grupo constructor de la ciudad, Gecal, quien en su mayoría hace la conservación y la rehabilitación, no da abasto”.

Aun así, en 2015 el presupuesto para inversiones en construcción y montaje del programa de la vivienda capitalino recibe la mayor tajada: 141 millones de pesos. Se incluyen casas nuevas, sustitución de ascensores, instalación de bombas de agua, movimientos de tierra, urbanizaciones y proyectos.

Para mantenimiento y rehabilitación, la provincia cuenta con 86 millones de pesos en 2015. Este financiamiento, asegura Milán, ha venido creciendo, y la perspectiva para 2016 es de 100 millones.

Tomado de Granma

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