ABINIA se reunió en La Habana

Con nuevos acuerdos esta agrupación inicia otro ciclo de trabajo con la intención de aproximar el libro a todos los que decidan encontrar en él una puerta abierta a la sabiduría

 

 

 

Escrito por Ana Margarita Sánchez Soler

asanchez@enet.cu

El avance tecnológico permite hoy que millones de usuarios puedan acceder a gigantescos cúmulos de información mediante internet u otras vías digitales.

Sin desestimar el valor de esos modos de almacenamiento tan útiles algunos prefieren sentir el papel entre las manos. La experiencia sensitiva de hojear un libro tiene encantos muy particulares para algunos amantes de la literatura y el conocimiento.

Un sitio por excelencia para emprender aventuras literarias y levitar entre millones de páginas lo constituye la biblioteca. Hombres de todos los tiempos han sentido la necesidad de almacenar cuidadosamente volúmenes sobre ciencia, literatura, teatro, religión y otras materias.

La biblioteca de Alejandría envuelta en llamas abrazadoras o la que nos describiera Umberto Eco en su novela El nombre de la Rosa, son algunas de las que vienen a nuestro pensamiento. Pero cada quien tiene la suya y en ella un arca de letras que difícilmente se llegue a conocer del todo.

Una parte significativa de la historia universal nos ha llegado gracias a la labor de quienes velan celosamente los anaqueles colmados de libros. El legar el conocimiento es hoy premisa de la Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica (ABINIA).

Por vigesimosexta ocasión este ente realizó su Asamblea General. En este 2015, La Habana fue el escenario elegido para el encuentro entre bibliotecarios hispanoamericanos que intercambiaron en la Biblioteca Nacional de Cuba hasta el pasado día dos de este mes.

Más de 20 países, incluido Cuba, integran la Asociación fundada en México desde 1989. Algunas de las preocupaciones fundamentales de la Asociación estriban en gestionar la preservación del patrimonio bibliográfico y el intercambio de información entre instituciones.

Los asistentes a la reunión recientemente finalizada insistieron en la necesidad de incentivar los lazos entre las bibliotecas nacionales y regionales.

La ocasión también fue propicia para elegir como director de la (ABINIA) al paraguayo Rubén Capdevila. En la Asamblea se recalcó el aporte significativo de las Ciencias de la Información para el almacenamiento ordenado de datos. Además fue abordada la asignación de financiamiento para respaldar nuevas iniciativas vinculadas al atesoramiento de textos.

Por primera vez la Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica decidió efectuar en Cuba su asamblea. Con nuevos acuerdos esta agrupación inicia otro ciclo de trabajo con la intención de aproximar el libro a todos los que decidan encontrar en él una puerta abierta a la sabiduría.

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